
Anoche apagué la luz
Tú estabas descalzo
Al margen de una ola escurridiza
Tus pies eran raíces en la arena
El ojo del mundo parpadeó sobre ti
Respirabas entre ecos
Y las sirenas callaron para oírte
Tus labios de cal
Pronunciaron mi nombre sin pasado
El mar abrió sus fauces
Y te entregó un caracol azul
Entonces bailaste como aquel verano
Con las ropas mojadas de tanta brisa
Te reías con un dolor
Clavado entre dos costillas
Anoche te toqué
Tú piel dolía
Estabas hecho de sal y arena
Tus ojos tenían la densidad de una nube gris
Y amaneció
Te desmoronaste con la espuma
La ventana de tu mundo nuevamente se cerró
Respiré otra vez ese aire venenoso
Que lo inunda todo al despertar
Mi cuarto era el puño de un gigante
Otro día inmóvil comenzó
Con la garganta cerrada hasta la asfixia
Esa misma asfixia que me compartes
Desde tú sepulcro