El día y la noche, no el lunes ni el martes,
ni agosto ni septiembre;
el día y la noche son la única medida
de nuestra duración.
Existir es durar, abrir los ojos y cerrarlos.
Jaime Sabines.
Es un sueño que gestó la muerte
Ella ensaya las formas de morir de día
o a cualquier hora y con el rostro apagado
como un gato que duerme eternamente
con las patas cansadas de pisar tantos tejados
En esa hora del día en que nada acaba y nada empieza
cuando la ciudad es un cadáver que ronca
el cielo desteñido cierra sus nubes oscuras
con un tímido claro de luna se dibuja el horizonte
Pálidos dedos deshacen agujetas converse
y llevan el líquido tóxico a la boca seca
Inmóvil ella
juega su sangre al perpetuo silencio
inclina su conciencia al techo cuarteado
se persigue a sí misma en un círculo vacío
sin alcanzarse en la contracción de su muerte
permanece como un leve gemido de espuma
que nunca más regresará del mar de la inconciencia
conectada
su libertad atrapada en la trampa bruma
ella se resiste a la vida sin sentido
y la muerte se resiste a destiempo


2 comentarios:
Que abrumados al sentirnos insignificantes en el espacio perpetuo del tiempo.
Un placer leerte.
Gracias por visitar mi espacio. Saludos
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